Neuroeducación: claves para el bienestar en el aula
¿Alguna vez has notado que un grupo emocionalmente alterado aprende menos, aunque el contenido sea claro? La ciencia lo confirma: el cerebro no aprende en aislamiento, aprende desde la emoción. Cuando el estrés, la ansiedad o el miedo están presentes, el aprendizaje se bloquea. Por el contrario, cuando el aula se siente segura y acogedora, la curiosidad, la memoria y la motivación se activan de manera natural.
Aprender empieza por sentirse bien
Durante años se pensó que aprender dependía únicamente de la capacidad intelectual. Hoy, la neuroeducación nos recuerda algo fundamental: el cerebro aprende desde la emoción. Si un estudiante se siente ansioso, cansado o inseguro, su capacidad de atención y memoria se ve comprometida. En cambio, cuando se siente valorado y en confianza, el aprendizaje se vuelve posible y significativo.
Este fue el eje central del webinar “Neuroeducación y salud emocional: claves para el bienestar en el aula”, un espacio de reflexión profunda y experiencias reales desde la escuela.
Emoción y cerebro: una relación inseparable
La neurociencia ha demostrado que no existe aprendizaje sin emoción. La amígdala, encargada de procesar las emociones, puede facilitar o bloquear el acceso a la información. Cuando el alumno vive en constante estrés, su cerebro entra en modo supervivencia; cuando se siente seguro, se activa la corteza prefrontal, responsable del razonamiento, la reflexión y la toma de decisiones.
Durante el webinar se enfatizó que no podemos exigir atención, memoria o pensamiento crítico si emocionalmente el alumno no está disponible para aprender.
La voz de la escuela: experiencias que dan sentido a la teoría
Uno de los momentos más enriquecedores del webinar fue la participación de Catalina Zuluaga, directora del Colegio Diversos Campestre, quien compartió la visión y experiencia de una escuela que pone la convivencia y el bienestar emocional en el centro.
Catalina fue clara al señalar que el aprendizaje no ocurre en ambientes de miedo:

Cuando un alumno no se siente seguro, su energía no está en aprender, está en protegerse.
Desde su experiencia directiva, destacó la importancia de construir relaciones basadas en la confianza:
La seguridad emocional no se improvisa, se construye todos los días con pequeños gestos, con escucha y con coherencia.
También subrayó que el error debe verse como parte natural del proceso:
Un aula sana es aquella donde el alumno se permite equivocarse sin miedo a ser juzgado.
Comprender antes de corregir
Por su parte, Valeria Mejía, coordinadora del Colegio Diversos Campestre, aportó una mirada profunda sobre la conducta y la convivencia escolar. Durante su intervención, insistió en que muchas conductas difíciles esconden emociones no expresadas:

Antes de corregir una conducta, necesitamos preguntarnos qué emoción hay detrás.
Valeria enfatizó que cuando los docentes cambian la mirada punitiva por una mirada comprensiva, el clima del aula se transforma:
Cuando el alumno se siente comprendido, baja la defensiva y se abre al diálogo.
Además, recalcó la importancia de acompañar sin minimizar lo que los alumnos sienten:
Para el alumno, lo que siente es real. Validar su emoción no significa justificar la conducta, significa acompañar.
El impacto del contexto emocional en el aprendizaje
Durante el diálogo, se abordaron factores cotidianos que influyen directamente en el estado emocional de los estudiantes. Se destacó que situaciones como la falta de sueño, la sobrecarga emocional en casa o la presión académica afectan la disposición para aprender.
Como se mencionó en el webinar, muchas veces interpretamos estas señales como falta de interés, cuando en realidad son señales de cansancio emocional.
Estrategias sencillas que marcan la diferencia
Uno de los mensajes más poderosos del encuentro fue que no se necesitan grandes proyectos para cuidar la salud emocional. Pequeñas acciones diarias generan grandes cambios:
- Pausas breves para respirar y regular emociones.
- Espacios para expresar cómo se sienten los alumnos.
- Micro-momentos de calma entre actividades.
- Cambiar el enfoque de la conducta al estado emocional que la origina.
Estas prácticas activan circuitos de seguridad en el cerebro y favorecen la curiosidad, la memoria y la participación.
El bienestar del docente: una condición indispensable
Otro punto clave fue el autocuidado docente. El estado emocional del maestro impacta directamente en el grupo. Un docente regulado transmite calma; uno saturado transmite tensión.
Cuidar al docente no es un lujo, es una necesidad pedagógica. Cuando el docente se siente acompañado y valorado, el aula también se beneficia.
Una escuela que cuida, una escuela que transforma
El mensaje final fue claro: antes de aprender contenidos, los alumnos necesitan sentirse bien. Un aula emocionalmente sana es el primer paso hacia el éxito académico, pero también hacia el desarrollo personal, social y humano.
Como bien señaló Catalina Zuluaga:
Educar no es solo enseñar contenidos, es formar personas que sepan convivir consigo mismas y con los demás.
Te invitamos a seguir aprendiendo con Catalina Zuluaga
Si te interesa profundizar en temas de convivencia escolar, diversidad y bienestar emocional, te invitamos a suscribirte al canal de Catalina Zuluaga, donde comparte reflexiones y experiencias desde la escuela.
Canal de YouTube: “Promovemos una escuela diversa, plural y de convivialidad.”
Revive el webinar completo
Para escuchar directamente a nuestras invitadas y profundizar en estas estrategias basadas en neuroeducación, te invitamos a ver el webinar completo “Neuroeducación y salud emocional: claves para el bienestar en el aula”.
Educar desde la emoción transforma aulas… y vidas.
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